Vamos a la playa ooohohohoh
Uno de los recuerdos que mas me viene de mi infancia, y uno de los pocos que quedan aqun, son los dias en que nos ibamos a la playa en familia. En teoria eramos 6 personas. Osea mis padres y los cuatro hermanos. Pero al final siempre se colaban mas gente y era bonito. Como no teniamos carro nos ibamos caminando desde Surco hasta la playa. Cada uno con su mochilita llena de cositas para jugar con arena. Mi mama con la ollota de comida poprque ibamos temprano y regresabamos tardecito y mi papa con la gran carpota verde-roja que llevaba a puro lomo.
El recorrido comenzaba obviamente en la casa. Despues del trajin de alistarse y ponerse las truzas rayadas zebras que me quedaban pegadita, saliamos ha la calle en changletas y en pleno calor todos felices. Entramos a la avenida Jorge Chavez que era bien larga y pesada para caminar ya que no tenia arboles en el centro de la avenida. Solo unas palmeritas miniaturas. Despues cambiabamos la calle ahacia una calle un poquito mas peligrosa. Para los que conocen Surco se daran cuenta que hablo de la calle del mercado central. Ayayayay... ahi era pasar mirando de reojo para que no te roben. Nunca nos paso nada ya que como pasabamos de mañanita los choros estaban durmiendo jejeje.
Al pasar por el mercado el tipico olor a pescado podrido se hacia sentir. Yo caminaba con mi carrito en la mano y lo pasaba por las paredes de todas las casas imaginandome que era una autopista voladora. Terminada esa calle llegamos a una avenida ya en Barranco donde se tenia que cruzar y aquisito nomas estaba la entrada que nos gustaba siempre y que nos decia " vamos a la playa hohohohoho" Estoy hablando de la inigualable Bajada del Puente de los Suspiros.
Ese rinconcito barranquino donde cada vez que se pasaba se acordaba de Chabuca Granda. Si mismo chibolito ya sabia quien era ella. Nos haciamos el deber de correr hacia abajo con la esperanza de ver el mar de lo alto. Pero no sin antes subirese al puente y dar la vueltecita hacia el otro lado. Mientras tanto mi papa seguia con la carpa de 50 kilos en el lomo. Pobre pero era el unico grande. Con las changletas puestas era dificil bajar corriendo ya que el angulo es bastante grande. Pero nos gozabamos bien. Llegando al final de la bajada al fin nos quedamos un buen rato viendo el panorama playero desde el mirador.
Ahhhhhhhhhhh que bonito ... que rico.... la playa de lo alto. Se veia toda la Costa Verde y todas las personas que parecian hormiguitas. Tambien las olas. Ahi era nuestro centro de orientacion para ver si la playa ese dia estaba brava o no... Como nos gusta la brava estabamos contentos cuando se veian buenas olas. Seguimos el recorrido y teniamos que bajar el cerro por el caminito angosto. Unos subian otros bajaban. Claro que siempre era corriendo para ver quien llegaba al puente que atravezaba la avenida hacia la playa. Llegado al puente creo de madera caminabamos un poquito apresurados por dos motivos. El primero era porque queriamos estar ya en la playa... y el segundo porque los huequitos entre las maderas del puente nos daba miedo y espanto.
Al fin a la play adespues de una hora de caminata. Playa merecida para todos nosotros. Sobre todo para mis papas porque llevaban todo el peso encima en pleno calor, con changletas y sin quejarse. Total nosotros eramos chibolitos y lo que queriamos era la playa. Siempre ibamos a la playa Los Pavos... no es la gran cosa pero era la mas cercana al puente. No nos importaba entrabamos y en la arena aun fresca corriamos para buscar un sitio donde armar la carpa. Esa mole de fierros y toldos era largo a armar.Parecia una casita miniatura y era dividida en tres secciones: balconcito, cuarto, baño jajaja... bueno no habian baños publicos pues asi que pa cagar se tenia que hacer un huequito.
Llego el momento del gran chapuzon. Pero mis papas decian nada de agua sin ejercicios.. chezzz... nos veiamos obligados a hacer una pequeña maraton trotando en toda la orilla de la playa por unso 10 minutos. una vez sudaditos y medios cansaditos al agua. Corriamos todo salvavidas y saltando entre las diminutivas olitas hjacia la mas grande pero siempre nos paraba el frio del agua o las ganas de aun no mojarse. Hasta que entramos y ya. Nos gustaba tambien buscar muymuyes en la arena. Nos agarrabamos baldes enteros y tambien conchitas. Entre otras actividades esta tambien las siguientes: hacer el huequito en la arena, cerritos y cawstillitos, tirarse dentro de las olas al reventar, hacer surf con panza, tirarse arena a la cara, jugar paleta atras de las carpas con los pies qumandose y de vez en cuando tomar sol. 
Llegaba el momento del almuerzo y mi mama sacaba el ollon con el arroz vwerde o el tallarin rojo con pollo. hmmm o sandwiches de pollito y juguito. Cuando pasaban los heladeros con el olor especial del helado de playa era insoportable no comprarse uno. Terminado el dia de playa teniamos que regresar. Despues de una ultima bañada para sacarse la arena teniamos que desarmar la carpa y caminar todos tristes y cansados hacia la casa... Una hora... asu de regreso que largo parecian como 20. Aveces estabamos agotadasos que no quedaba de otra que tomar taxi. Pero la mayor parte del tiempo era caminando.
Al llegar a la casa todos sudados a bañarse y sentarse a la mesa para comer. Ahi si se come con hambre de verdad. Se sacan los muymuyes y se hacia una buena sopita.. si.. eso se come tambien...
Esa era la salida a la playa que nunca olvidare... y que nunca regresaran.
El Gran RacuRock
notita feliz: hagan una busqueda en google earth para que vean mi recorrido jajajaja





























